Tarta de mousse de chocolate y galletas

Si estáis buscando una tarta rica y fácil de hacer, ésta será, sin duda, vuestra tarta estrella. La tarta de mousse de chocolate y galletas es un clásico que triunfa en cualquier ocasión.

Tiene un sabor muy delicado y, si conseguís que la textura del mousse sea muy fina, conseguiréis una tarta que dejará a todo el mundo con la boca abierta.

Ingredientes para 4 personas:

  • 250 g de azúcar
  • 250 g mantequilla
  • 1 tableta de chocolate negro
  • 2 huevos
  • 1 caja de galletas tipo Tostaduca
  • Leche
  • Molde cuadrado o rectangular

Lo primero que debemos tener en cuenta es que para hacer esta tarta debemos sacar la mantequilla de la nevera, como mínimo, 12 horas antes de hacerla; dependerá un poco de la temperatura ambiente.

Empezamos poniendo a hervir un poco de leche en un cazo, que cubra el fondo un par de dedos. Cuando rompa a hervir echamos el chocolate troceado, apagamos el fuego y tapamos el cazo.

Dejamos que repose unos 5 minutos. Volvemos a poner el cazo en la cocina a fuego lento y removemos con una cuchara de madera hasta que el chocolate se derrita completamente. Debe quedar espeso.

A continuación, mezclamos la mantequilla con el azúcar. Batimos muy bien hasta que los dos ingredientes formen una masa homogénea. Separamos, una a una, las claras de las yemas de los huevos, añadimos las yemas a la mezcla de la mantequilla y el azúcar y volvemos a batir.

Reservamos las claras en la nevera hasta el momento de montarlas. Cuando el chocolate esté templado, lo añadimos a la mezcla de las yemas, la mantequilla y el azúcar. Removemos bien y nos ponemos a montar las claras de los huevos a punto de nieve.

Incorporamos las claras montadas al resto de la mezcla con mucho cuidado para que no pierdan el aire con movimientos circulares de abajo a arriba. Engrasamos el molde de la tarta con un poco de mantequilla.

Empezamos a montar la tarta poniendo una primera capa de mousse de chocolate. La segunda capa será de galletas que, previamente, habremos mojado un poco en leche. Continuamos haciendo capas, alternando mousse y galletas, teniendo en cuenta que la última capa debe ser siempre de galletas.

Tapamos el molde con papel de aluminio y metemos la tarta en la nevera hasta el día siguiente. Cuando queramos desmoldarla, lo primero será pasar un cuchillo por los bordes y, si está muy fría, podemos darle un toque de calor con uno de los fogones de la cocina, eso sí, sin pegarla del todo al platel.

Cogemos una fuente y le damos la vuelta a la tarta. Si os ha sobrado un poco de mousse de chocolate, no lo tiréis, ya que os puede servir para culminar la parte de arriba de la tarta cuando la desmoldéis.

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