Receta fácil y rápida de arroz blanco

El arroz blanco  es el acompañamiento ideal para un montón de platos. Combina bien con casi todo: arroz, ternera, cerdo e incluso pescados. También puede haceros una comida muy rica con huevos y salsa de tomate.

Hoy os enseñamos cómo preparar vuestro arroz blanco cocido con una sencilla receta en la que no invertiréis más de diez minutos. Rápida, fácil y muy muy barata, ya que solo necesitáis arroz, ajo, aceite y sal.

Esta receta os servirá para hacer un montón de recetas más, ya que también podéis preparar comidas a base de este arroz, como ensaladas o arroz tres delicias. Además, también podréis utilizarla cuando queráis preparar arroz con leche de postre.

Ingredientes para 4 personas:

  • 2 vasos grandes de arroz
  • 4 vasos escasos de agua
  • 2 dientes de ajo
  • Sal
  • Aceite de oliva

El primer que debemos dar para empezar a hacer nuestro arroz blanco es coger una olla y cubrir el fondo con un chorrito de aceite de oliva.

Pelamos los ajos, los cortamos en rodajas y los incorporamos al aceite de la pota. Ponemos el fuego alto para que el aceite se caliente y lo dejamos así hasta que el ajo empiece a hacer ruido.

Dejamos que los ajos se doren sin dejar de remover para que no se quemen ni se peguen. Cuando estén listos, añadimos los dos vasos de arroz y removemos para que se mezcle con el aceite y el ajo.

Una vez hayamos removido añadimos dos puñaditos de sal (el arroz necesita bastante sal, porque le cuesta mucho cogerla) y volvemos a mezclar los ingredientes.

Ahora es el momento de añadir el agua. Echaremos siempre el doble escaso de los vasos de arroz que echemos; es decir, en este caso por ejemplo, para nuestros 2 vasos de arroz, incorporaremos 4 vasos escasos de agua.

Removemos para que el arroz se asiente con el líquido, tapamos la pota, bajamos el fuego a fuego medio y dejamos que hierva. Cuando rompa a hervir, destapamos, bajamos a fuego suave y dejamos que el agua se evapore.

Pasados entre 10 y 15 minutos el arroz estará listo para cualquier plato que queramos hacer. Debemos sacarlo del fuego y dejarlo reposar un par de minutos antes de servirlo.

Un truquillo muy fácil para que el arroz esté aún más rico es colocarlo encima de un paño húmedo justo después de sacarlo del fuego, ya que siempre se suele quedar un poco pegado a la pota y así evitaremos el sabor a quemado.

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