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Quiche de calabaza y queso gorgonzola

Cualquier quiche es un maravilloso entrante en cualquier comida, sin embargo hoy os traemos una quiche muy especial: la quiche de calabaza y queso gorgonzola.

Aunque pueda parecer un poco extraña, estos dos ingredientes combinan a la perfección y nos darán un toque exquisito. Ideal si vamos de invitados a una comida o a una cena y no queremos ir con las manos vacías.

Ingredientes para 4 personas:

  • 1 masa quebrada
  • 300 g de calabaza pelada
  • Media cebolla
  • 3 huevos
  • 300 ml de nata
  • Queso gorgonzola
  • 1 rulo de queso de cabra
  • Nuez moscada
  • Pimienta
  • Sal
  • Aceite de oliva

Lo primero de todo será preparar nuestra masa. La masa quebrada es bastante difícil de preparar, por lo que os recomiendo que leáis primero la receta completa de masa quebrada o, directamente, la compréis preparada en el supermercado.

Pondremos nuestra masa quebrada sobre un molde circular, encima de un papel de hornear. Pinchamos la masa con un tenedor bastantes veces para que después no suba la masa en el horno.

Precalentamos el horno a 180º y dejamos ahí la masa durante 10 minutos. Mientras tanto, cortamos o rallamos la calabaza (dependerá de si queremos o no encontrarnos los trozos en la tarta) y, junto con la cebolla muy picada, la ponemos en una sartén.

Sofreímos la calabaza y la cebolla durante 10 minutos, dándoles vueltas en la sartén. Mientras se fríen las verduras, batimos los 3 huevos en un bol, acompañados de un poquito de sal, una pizca de nuez moscada y la pimienta negra.

Cuando hayamos conseguido que, batiendo los huevos, se forme una capa de burbujas en la superficie, incorporamos la nata al bol y removemos otra vez.

Cuando pasen los 10 minutos, sacamos la masa del horno y ponemos en ella la calabaza y la cebolla y, sobre ellas, el queso gorgonzola en cuadraditos.  Vertemos el huevo y la nata en la masa y con el rulo de cabra hacemos lonchas muy muy finas.

Colocamos el queso de cabra en la superficie de la tarta y hundimos los cachos un poquito con el dedo. Finalmente, metemos nuestra tarta en el horno durante 30 minutos a 180º o hasta que la superficie esté bien dorada. ¡Y solo nos queda comérnosla!

 

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