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Cómo preparar natillas caseras tradicionales

Las natillas son un postre tradicional de la cocina española. Uno de los platos estrella, que enamoran a niños y mayores. Se elaboran con leche, huevos, azúcar y canela y son un postre ideal para los calurosos días de verano, ya que son muy fresquitas. Hoy os traemos una receta sencilla y rápida, para que podáis hacer esta receta en poco tiempo y la disfrutéis al máximo. Veréis que una vez que la hagáis no dejaréis de repetirla. Ingredientes para 4 personas:
  • 1 litro de leche entera
  • 5 yemas de huevo
  • 100 g de azúcar
  • 40 g de maizena
  • 1 cáscara de limón
  • 1 rama de canela
Lo primero que debemos hacer es separar un vaso de leche de nuestro litro. El resto lo ponemos en una olla y lo empezamos a calentar junto a la cáscara de limón y la ramita de canela. Dejamos que hierva la leche y, cuando lo haga, bajamos el fuego y dejamos que se siga cociendo durante 5 minutos más. Cuando esté lista, ya colamos y la reservamos en la misma olla. Lo siguiente es diluir la maizena en el vaso de leche que habíamos separado al principio; es muy importante remover mucho con una cucharita para que no queden grumos. A continuación, cogemos un bol y separamos en el las yemas de las claras de los huevos. En esta receta solo usaremos las yemas; las claras podemos reservarlas para subirlas a punto de nieve y usarlas en otra receta. En ese mismo bol, añadimos el azúcar y el vaso de leche con la maizena. Batimos todo bien, hasta que se hayan mezclado todos los ingredientes. Cuando esté lista la mezcla, vamos incorporando, poco a poco, la leche que antes habíamos calentado. Batimos hasta que vemos que se forma una capa de burbujas en la superficie. Vertemos toda esta mezcla en una olla y encendemos el fuego al mínimo. En este paso es necesario que estemos removiendo todo el rato, ya que la mezcla tiende a pegarse cuando se calienta. En aproximadamente 10 minutos notaremos que las natillas han espesado. Es la hora de sacarlas del fuego y verterlas en un bol para que enfríen. Cuando hayan templado, las metemos en la nevera y las dejamos ahí hasta que enfríen por completo. Cuando las saquemos, las echaremos en pequeños cazos individuales, espolvoreamos un poco de canela por encima y, si nos gusta, añadimos una galleta maría o un rollito de barquillo. ¡Y a disfrutar!

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