Cómo hacer albóndigas de atún fresco

Hoy os presentamos una receta muy cotizada, sobre todo, entre aquellas personas a las que les gusta hacer comidas nuevas y diferentes con una base tradicional: las albóndigas de atún fresco.

Esta receta puede hacerse también con atún en lata o con cualquier otro pescado azul o blanco, bien esté congelado o fresco. Tiene un montón de variantes y todas están riquísimas.

Esta receta es ideal como alternativa a las típicas albóndigas de carne o para que a aquellos a los que el pescado no les acaba de convencer. El atún pasa casi desapercibido con esta forma y podemos acompañar nuestras albóndigas con cualquier guarnición que nos guste.

Ingredientes para 4 personas:

  • ½ kilo de bonito o atún fresco
  • 1 huevo
  • 1 cebolla
  • 1 tomate
  • 1 zanahoria
  • Pan rallado
  • Miga de ½ barra de pan
  •  ¼ litro de leche
  • 50 gramos de harina
  • Vino blanco
  • Ajo
  • Sal
  • Perejil
  • Aceite de oliva

Lo primero que tenemos que hacer para preparar nuestras ricas albóndigas es quitarle la piel y las espinas al atún o al bonito. Cuando tengamos la carne limpia y separada del resto, la desmigamos con ayuda de un cuchillo o bien la metemos en la picadora (no mucho tiempo, si no se deshará el pescado).

Cuando el bonito esté desmigado, lo ponemos en un bol con un pisado de ajo, sal y perejil y un chorrito pequeño de aceite de oliva. A continuación, mojamos la miga de pan en leche y la incorporamos a la mezcla.

Si queremos, podemos añadirle también una cucharadita de pan rallado, que le dará un toque crujiente. Lo siguiente que debemos hacer es dejar que nuestra mezcla repose unas cuantas horas; si es de un día para otro, mejor.

Pasado ese tiempo, es la hora de preparar la salsa. En una olla, cubrimos el fondo con aceite de oliva y lo ponemos a calentar a fuego medio. Picamos la cebolla en trozos muy pequeños y la ponemos a dorar en la pota.

Cuando la cebolla esté dorada, añadimos la zanahoria cortada en círculos y dejamos que se fría unos 5 minutos. A continuación, añadimos el vino blanco y el  tomate, pelado y rallado, y dejamos que la salsa cueza durante 30 minutos a fuego medio/bajo.

Una vez que la salsa esté hecha, hacemos bolitas del tamaño que queramos con la mezcla del bonito y las pasamos por huevo y harina. En una sartén aparte, con un chorrito de aceite de oliva, sellamos las albóndigas y dejamos que escurran el aceite sobre un papel absorbente.

Por último, ponemos otra vez la olla de la salsa al fuego y añadimos ahí nuestras albóndigas. Dejamos que terminen de hacerse durante, más o menos, 15 minutos. Cuando hayan cogido un color entre dorado y marrón, las retiramos del fuego y emplatamos.

Para acompañar a estas deliciosas albóndigas, podemos preparar patatas fritas o arroz, dos guarniciones que le quedan de vicio. ¡Y a disfrutarlas!

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